viernes, 17 de marzo de 2017

CLEOPATRA SE ACERCA A MADRID


Las pesquisas de Marcello

Un Jack Russell de pura raza con estudios

Cleopatra se acerca a Madrid


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Uno de los escenarios más majestuosos del cine clásico fue el de llegada de Cleopatra a Roma en la película de Joseph Mankiewicz que lleva el título de Cleopatra y fue magistralmente interpretada por Elisabeth Taylor y Richard Burton.
La impresionante carroza con la Esfinge de Guiza en cuyo regazo se sentaba Cleopatra con su espectacular capa de oro de 24 quilates y acompañada de su hijo Cesarión entraba en el Palatino de Roma entre los vítores y aplausos de una muchedumbre deseosa de conocer a la reina de Egipto y amante de Julio Cesar. Leer +


A la llegada a palacio ocho esclavos nubios cargaron con el trono basculante de la Reina y exhibían sus joyas y sus bastones de mando para acercar la soberana al sitial imperial donde la esperaba Julio César.
Pues bien, sin llegar a tanto ni mucho menos pero parodiando la escena, así se espera la llegada de Susana Díaz a Madrid en su trono de palio donde el rol de los esclavos nubios o costaleros regios será interpretado por los cuatro ex secretarios generales del PSOE, Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis R. Zapatero y Alfredo P. Rubalcaba; y los porteadores de sus joyas y bastones de mando por los presidentes autonómicos y ‘barones’ regionales del socialismo de Aragón (Lambán), Valencia (Muñoz), La Mancha (Page) y Extremadura (Vara). Al frente del cortejo y con la ‘cruz de guía’ desfilará el presidente de la Gestora, Javier Fernández.
Y así la Reina del Sur hará se entrada en el enorme pabellón de Ifema (¿quién paga todo esto?) donde será aclamada por cientos de alcaldes y cargos públicos del PSOE, mientras Patxi López con la boina y Pedro Sánchez con la chupa a lo John Travolta siguen, abrumados, el espectáculo faraónico por televisión.
A esa hora en el restaurante Opazo, donde coinciden súper ricos y policías, un banquero le dice a otro mientras pela un langostino: ‘España necesita un PSOE fuerte’. Y su interlocutor asiente con la cabeza y le responde: ‘eso es, pero pásame otro langostino’.
La derecha se pone campanuda y pide que el PSOE recupere el pulso pero no demasiado y añoran los tiempos de González que era de ‘los suyos’ pero temen a Sánchez más que un nublado en sus fincas, y están encantados con la sevillana, la Susana ‘España mía’, comensal habitual en los reservados del otro restaurante de alto copete madrileño, Zalacaín, que ella ha frecuentado mucho y con discreción en los cuatro últimos meses.
Pero cuidado con el exceso de pompa y la exhibición de fuerza y poderío porque eso es lo que hizo Goliat ante los filisteos poco antes de enfrentarse con un joven pastor llamado David.
Aunque en los palacios de la capital del Reino, La Moncloa y La Zarzuela, ya se brinda con champaña y se da por hecho el triunfo de Susana para que el Régimen pueda recomponer alguno de los jarrones de porcelana china rotos en el derrumbe del bipartidismo de la transición. En principio todo está atado y bien atado mientras siguen cayendo, uno tras otro, langostinos de Opazo en el abarrotado y elegante comedor donde el clan de los comisarios ataca un centollo mientras comentan la grabación filtrada -por alguno de ellos- de las ya pasadas canitas al aire del Rey emérito que, en esto del marisquero, prefiere degustar el camarón.
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