lunes, 29 de agosto de 2016

PACTO PP - C's (pdf)


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EUROPA Y ESPAÑA, ENTRE INTEGRACIÓN Y DESINTEGRACIÓN


Crónicas de Europa


Por Josep Borrell. Expresidente del Parlamento Europeo

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“PORCA MISERIA” LA IGLESIA CATÓLICA ESPAÑOLA

“Porca miseria” la iglesia católica española

DestrucciónComo no afiliado a ninguna rama religiosa describo la miseria, el cinismo y la hipocresía de una iglesia en cuanto a defender “sus” derechos, cuando su derecho y deber es realizar lo que predican sus escritos, y en uno de ellos Marcos 12:17, Jesús les dijo: Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaban de Él.
España a pesar de ser un Estado aconfesional según la Constitución de 1978, la iglesia católica se cree con los derechos del primer Concilio ecuménico celebrado en el año 325 en Nicea  convocado por el emperador romano Constantino aconsejado por un obispo español, Osio de Córdoba, logrando que se otorgara legitimidad al cristianismo en el Imperio romano y por primera vez se concedieron privilegios importantes cuya consecuencia fue un gran poder, buena posición social y económica a su organización, donaciones a la Iglesia, construcción de templos y dando preferencia a los cristianos como colaboradores personales. Religión que ser convertiría en la oficial del Imperio por el Edicto de Tesalónica en el año 380 con el emperador Teodosio. 


1636 años mantiene las mismas ventajas y poder en España con la aquiescencia de todos los gobiernos hasta ahora, salvo el lapsus republicano, gobiernos que dictan leyes o artículos laxos sin concreción directa y sin hacer cumplir con contundencia en artículos como: “En los establecimientos públicos no se exhibirán símbolos religiosos, salvo aquellos con valor histórico-artístico, arquitectónico y cultural protegidos por las leyes”. Es decir, no podrá haber crucifijos en colegios ni hospitales públicos, ni tampoco en ayuntamientos o ministerios”. Pero siguen manteniendo capillas en las universidades, clarísima vulneración del principio de neutralidad propio de un Estado confesional al permitir derechos religiosos en dependencias del Estado como es la Universidad. Incluso tuvieron la osadía de llevar a los tribunales a personas que en una protesta pacífica corearon consignas o enseñaron las tetas por la retirada de la capilla del Campus Universitario exigiendo respetar la laicidad del Estado español, la capilla permanece en el mismo edificio pero por pedir el cumplimiento constitucional una persona ha sido condenada por el juzgado penal número 6 de Madrid con la multa en 4.320 euros, es decir, 12 euros diarios durante 12 meses, ¿Qué clase de Código Penal tenemos en España? ¿Por qué razón el “sentimiento religioso” debe estar presente en la ley? ¿Cabe el delito de blasfemia en un país democrático y aconfesional?, y en este caso el respeto al Estado y a su Carta Magna ¿quién lo defiende?
La hipocresía de esta iglesia junto a dirigentes del PP se hace patente ante ciertos hechos diferentes, aplauden la sentencia y condena por la petición pacífica de retirada de culto en dependencias del Estado, pero por la destrucción de un templo no causada por rojos o morados sino por la especulación particular no se han oídos voces, ni a los fiscales entrar en liza, ¿cuál es exactamente la diferencia entre una “asaltacapillas” como califica la derecha a unas “luchadoras por la libertad” y la poderosa Iberdrola?, el PP ante “tamaño sacrilegio” es silente al ser uno de sus benefactores y a su vez protector-protegido de un ministro dimitido por tener una menudencia de “cuartos” en Panamá. El templo religioso al cual me refiero es el que existía en los terrenos del Campus de Iberdrola en San Agustín de Guadalix, en internet se puede observar el antes y después. Es patente que esta destrucción no importa a la hipócrita iglesia católica española, lo suyo es conseguir controlar el Estado.

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LA RESACA DEL LADRILLO, OCHO AÑOS DESPUÉS

Los bancos acumulan créditos de dudoso cobro y más de 500.000 viviendas nuevas continúan sin venderse

La resaca del ladrillo, ocho años después




¿Ha digerido la banca el festín urbanístico? Pese a experimentar una “mejora”, según el Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España (primer semestre de 2016), el índice de morosidad en los créditos concedidos al sector de la construcción y las actividades inmobiliarias alcanzó el 28,3% en diciembre de 2015. En el resto de empresas -excluidas los bancos y las dedicadas al negocio del ladrillo- el porcentaje de morosidad es muy inferior (12,1%). Para chequear el estado de salud de la banca, una de las pistas que puede seguirse es la de los activos adjudicados o recibidos por las entidades financieras en concepto de pago de deudas. Valorados en 84.000 millones de euros (diciembre de 2015), en el 37,6% de los casos corresponden a suelo; en el 25% a edificios terminados; en el 22,3%, a adquisiciones de vivienda y en el 5%, a edificios en construcción. 


El documento del Banco de España suma asimismo el total de los activos “dudosos” en el balance de los bancos y los adjudicados a estos en pago de deudas: 213.000 millones de euros al cierre de 2015. La autoridad bancaria los califica como “activos improductivos” que no generan ingresos en la cuenta de resultados y además hay que financiar. ¿Cuál es su relevancia? “Representan un porcentaje significativo del activo total de los bancos en su negocio en España, reducen la generación de beneficios y son una rémora para el aumento de la solvencia de las entidades”, explica el Informe de Estabilidad Financiera. El organismo supervisor recuerda además que un 48,7% de los créditos refinanciados y reestructurados por las entidades se hallaban en situación de “dudoso” al terminar 2015.
A partir de los datos facilitados por las entidades financieras a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el diario El País ha informado del peso de los créditos de “dudoso” cobro en el balance de los seis principales bancos. Lidera la ratio en el primer semestre de 2016 el BBVA, con un 65,2% de préstamos “dudosos” sobre el total de créditos destinados a la construcción y promoción inmobiliaria. La segunda posición la ocupa el Santander (64,9%), seguido de Bankia (63,5%), que transfirió la mayoría de créditos e inmuebles a la SAREB en los años 2012 y 2013; En el caso del Banco Popular, el porcentaje se situaba en el 59,6% en junio de 2016. Caixabank (39,4%) y Sabadell (34,8%) completan el listado. En valores absolutos, la entidad con más activos de dudosos cobro vinculados al ladrillo es el Banco Popular (8.971 millones de euros), seguido del BBVA (5.599 millones), Banco Santander (4.128 millones), Caixabank (3.541 millones), Banco Sabadell (2.989 millones) y Bankia (617 millones).
Si el balance de los grandes bancos acusa notablemente la resaca, un recorrido por el territorio español permite constatar los efectos de la “burbuja” en el sector inmobiliario. El “Informe sobre el stock de vivienda nueva” del Ministerio de Fomento calcula que 513.848 viviendas nuevas permanecían sin vender a finales de 2015. Sin embargo, la punta más elevada en la estadística se produjo un año después del inicio de la crisis, en 2009, con 649.780 viviendas nuevas en stock. A finales de 2015 las autonomías que encabezaron la ratio fueron el País Valenciano (95.110 casas nuevas en stock), Cataluña (80.372) y Andalucía (79.042): entre las tres suman el 49,53% del total estatal. Por provincias, las que presentan un porcentaje superior sobre el acumulado estatal son Alicante (8,42%), Barcelona (8,34%), Madrid (8,2%) y Castellón (5,18%). Otro dato de interés es el porcentaje de viviendas nuevas sin vender sobre el parque total, que en España se sitúa en el 2%. Si se toma como referencia su parque, las tres autonomías con mayor acumulado son La Rioja, Castilla-La Mancha y Murcia.
Ocho años después de que reventara la “burbuja”, los precios de la vivienda en España experimentan actualmente una “recuperación”, según los especialistas. En el blog “Mercado y política de vivienda”, el vocal del Consejo Superior de Estadística del INE y miembro de “Economistas frente a la crisis”, Julio Rodríguez López, explica regularmente las tendencias del sector inmobiliario. En un artículo publicado el 17 de julio, Rodríguez López constata que en el primer trimestre de 2016 los precios de la vivienda en España se incrementaron en un 6,3% respecto al año anterior, más del doble que el aumento de los países de la Eurozona (3%). En los tres primeros meses de 2014 los precios de la vivienda en el estado español alcanzaron el mínimo. A partir de ese punto de inflexión, el crecimiento acumulado en los dos años posteriores (hasta el primer trimestre de 2016) fue del 8%. Sobre el despegue de la construcción, el expresidente del Banco Hipotecario y de Caja Granada destaca que las viviendas iniciadas crecieron en más del 40% interanual en 2015, y en los cuatro primeros meses de 2016 respecto al año anterior. “En 2016 las viviendas iniciadas se aproximarán a las 80.000, y la construcción residencial, medida por la Contabilidad Nacional, aumentará por encima del 5%; esta evolución compensará el débil comportamiento de la construcción no residencial”, detalla Julio Rodríguez.
En unos pocos trazos, el miembro de “Economistas frente a la crisis” radiografía el actual estado de cosas: “Se venden bastantes más viviendas de las que se financian, los adquirientes inversores tienen un peso destacado, los nuevos empleos apenas permiten alquilar, la oferta de vivienda para el alquiler es poco variada, los bancos siguen teniendo importantes volúmenes de inmuebles no precisamente provisionados al 100%; el comportamiento del mercado de vivienda en Madrid, Cataluña y el arco Mediterráneo tiene poco que ver con el resto del territorio nacional y la política de vivienda está ausente”. Con los datos de los precios al alza –de compraventa y alquiler-, la expansión constructora, el Euribor en valores negativos entre febrero y mayo de 2016 y los raquíticos intereses que abona la banca por los depósitos, Julio Rodríguez se preguntaba el 25 de junio en su blog si está cebándose una nueva “burbuja”. “De momento, no”, responde, pero sí retornan muchos de los tópicos que alimentan el mecanismo. Hay quien menciona, por ejemplo, las nuevas viviendas supuestamente necesarias (100.000 nuevas al año, según los promotores) o subraya el agotamiento del acumulado de viviendas nuevas en Madrid, pero sin hacer referencia a la oferta de segunda mano.
En noviembre de 2008, en los albores de la recesión, el Seminari d’Economia Crítica Taifa publicó un informe (“Auge y crisis de la vivienda en España”) que permite recordar en el largo plazo las dinámicas especulativas. Entre 1990 y 1995 se construyeron en el estado español cerca de 1,2 millones de viviendas; en el siguiente quinquenio (1996-2000), la cifra aumentó hasta más de 1,6 millones de nuevas viviendas. Pero la apoteosis llegó en el periodo 2001-2007, cuando vieron la luz 3,9 millones de viviendas de nueva construcción, de las que sólo el 9,6% fueron de protección oficial. Tampoco la “burbuja” favoreció el alquiler de casas, que según el documento del colectivo Taifa, pasó de representar el 40% en 1960, al 15% en 2001 y –ya en el final del “boom”- el 10% en 2007.
El paroxismo también alcanzó a los precios. Según las entidades de tasación, el precio medio nominal de un piso en 1997 se situaba en los 103.600 euros, pero se disparó hasta los 290.500 euros en 2007. Así, el incremento en una década fue del 277,2%. La década dorada propulsó todos los indicadores de la economía. De las 1,2 millones de personas ocupadas en la construcción (1996), se pasó a 2,5 millones una década después, con rasgos muy marcados como la temporalidad y la siniestralidad. No menos relevante era la industria del ladrillo en el PIB, pues representaba el 11,5% en 1997 y un 17,9% en 2007. Todo ello se reflejaba en los balances: las grandes empresas del sector inmobiliario obtuvieron, entre 2001 y 2005, tasas medias de beneficio que oscilaban entre el 15% y el 20%. No fueron menores los beneficios de los bancos y cajas, remata el informe del colectivo Taifa.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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VOLVIENDO GORDON Y A LA PRODUCTIVIDAD

Volviendo Gordon y a la productividad...

Michael. Roberts. -http://www.sinpermiso.info

 Hace un año escribí una nota sobre por qué el crecimiento de la productividad se ha ralentizado en todas las grandes economías.
Como expliqué entonces, la productividad del trabajo, medida por la producción per capita de los trabajadores o la producción por hora del trabajador, es un índice muy bueno del potencial productivo del capitalismo. Las economías pueden aumentar su producto nacional empleando más gente como trabajadores (si crece la población en edad de trabajar) o mediante el aumento de la productividad de cada trabajador. Con la caída del crecimiento demográfico tanto en la mayoría de las grandes economías como a nivel mundial, el crecimiento de la productividad es el principal método para aumento de la producción global y – teniendo en cuenta la enorme desigualdad, o la diferencia de ingresos y patrimonio y la falta de producción para las necesidades de la mayoría) – el nivel de vida de la población mundial.

El capitalismo es un modo de producción que busca específicamente aumentar continuamente la productividad de la mano de obra, en comparación con los anteriores modos de producción como la esclavitud, el feudalismo o el absolutismo. La razón es que los capitalistas, al competir para obtener y controlar más beneficios (o plusvalía) de la fuerza de trabajo de los trabajadores, se vieron obligados a mecanizar e introducir tecnologías de ahorro de mano de obra. Así que si el capitalismo ya no es capaz de aumentar la productividad mediante la inversión en tecnología, su razón de ser como forma de organización social humana está seriamente en cuestión. El capitalismo habría alcanzado su “fecha de caducidad”.
Y como defendía en la nota mencionada, el crecimiento global de la productividad ha caído de nuevo, sobre todo desde la Gran Recesión que comenzó en 2008 y de la que todavía no hay señales de recuperación hasta los niveles anteriores. Y ello molesta y preocupa a los estrategas económicos de las clases dominantes, dado que la teoría económica convencional no tiene una explicación clara del por qué.
Esta semana, el vice-presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Stanley Fischer, analizó el estado de la economía de Estados Unidos. Comenzó alabar el éxito de las políticas monetarias de la Fed a la hora de conseguir prácticamente de nuevo el pleno empleo en los EE.UU.: “Creo que es un logro notable, y tal vez poco apreciado, que la economía haya vuelto casi al pleno empleo en un tiempo relativamente corto después de la Gran Recesión, dada la experiencia histórica de lo que sucede después de una crisis financiera”.
Sin embargo, Fischer señala que el crecimiento de la producción no ha sido tan impresionante. Y esto es claramente debido a la desaceleración del crecimiento de la productividad. “Recientemente, se ha conocido que la productividad del sector empresarial ha disminuido durante los últimos tres trimestres, su peor evolución desde 1979. De acuerdo, el crecimiento de la productividad es a menudo bastante volátil de trimestre a trimestre, tanto por la dificultad de medir la producción y las horas y debido a otros factores transitorios que pueden afectar a la productividad. Pero al mirar a la última década, el crecimiento de la productividad ha sido mediocre para los estándares posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La producción por hora aumentó sólo 1-1/4 por ciento de media anual desde 2006 hasta 2015, en comparación con su media a largo plazo de 2 -1/2 por ciento de 1949 a 2005. Una desaceleración 1 -1/4 puntos porcentuales en el crecimiento de la productividad es un cambio profundo, que, en caso de persistir, tendría consecuencias de amplio alcance para el empleo, el crecimiento de los salarios, y la política económica en general. Por ejemplo, el frustantemente lento ritmo de aumento de los salarios reales observado durante la reciente expansión probablemente refleja en parte el lento crecimiento de la productividad”.
¿Por qué pasa esto? Fischer presenta varias explicaciones: la medición errónea del crecimiento del PIB; la caída de la inversión de las empresas; una desaceleración de la aplicación de nuevas tecnologías que podrían aumentar la productividad; y / o el fracaso de las nuevas tecnologías a la hora de difundirse a sectores más amplios de la economía.
La primera explicación tiene mucho apoyo. El argumento es que el indice tradicional de la producción, el producto interno bruto, es una medición muy pobre del “bienestar” o de la producción para las necesidades de las personas. Este argumento ha sido muy bien desarrollado en un libro de Diane Coyle (http://www.enlightenmenteconomics.com) llamado GDP: A Brief But Affectionate History. Coyle sostiene que el PIB es una idea “abstracta” (lo que es claramente) que deja fuera servicios y beneficios importantes e incluye otros innecesarios. Aquí está un ejemplo ofrecido por John Mauldin : “Si compro un sistema de energía solar para mi casa, esa compra inmediatamente se incluye en el PIB. Pero si a continuación me separo de la red eléctrica y dejo de pagar a la compañía eléctrica $ 1000 cada mes, se reduce el PIB en la misma cantidad. Sin embargo, ¡yo estoy consumiendo la misma cantidad de electricidad! Mi estilo de vida no ha cambiado y además mi renta disponible ha aumentado”.
Sí, pero lo que la crítica de Coyle no reconoce es que el PIB no está diseñado para medir “beneficios” para las personas, sino las ganancias productivas del modo de producción capitalista. La red eléctrica es parte del mercado, la electricidad producida en casa no; la limpieza de casas y oficinas a cambio de dinero es parte del mercado y está incluida en el PIB; la limpieza de su casa que hace usted mismo no es comercializable y por lo tanto no se incluye en el PIB. Eso tiene mucho sentido desde el punto de vista del capitalismo, pero no del bienestar de las personas. Como dice Mauldin: “El PIB es en última instancia una construcción financiera, una abstracción política y filosófica. Es necesaria para la gestión del país, ya que, al igual que con cualquier empresa, si no se puede medir no se puede determinar si lo que está haciendo es productivo”.
Muchos han defendido recientemente que bastantes de los nuevos desarrollos tecnológicos no se incluyen en las cifras del PIB: “debido a que las estadísticas oficiales no han logrado captar nuevos y mejores productos o medir debidamente la evolución de los cambios en los precios” (Fischer). Pero como señala Fischer, ” la investigación más reciente sugiere que la medición errónea de la producción no puede explicar gran parte de la desaceleración de la productividad”.
Esto me lleva al principal argumento ofrecido por el economista Robert J Gordon, en su obra magna, The Rise and Fall of American Growth: The US Standard of Living Since the Civil War. He discutido la tesis de Gordon antes, desde que la presentó por primera vez en 2012. Gordon reconoce que las pruebas demuestran que el crecimiento de la productividad es baja en la actualidad, porque por lo general lo es. Ha habido períodos de rápido crecimiento de la productividad cuando los avances técnicos se propagan ampliamente en todas las economías, como a principios de la década de 1930 y en el período inmediato de la posguerra. El crecimiento de la productividad se elevó desde finales del siglo XIX y alcanzó su punto máximo en la década de 1950, pero se ha reducido mucho desde 1970. Al considerar el período entre 1870 y 1970 como el “siglo especial ‘, Gordon hace hincapié en que el período posterior a 1970 ha sido menos especial. Sostiene que el ritmo de la innovación se ha desacelerado desde 1970 y, además, que los beneficios de la mejora tecnológica han sido compartidos con menor amplitud.
En términos marxistas, esto sugiere que el capitalismo está exhibiendo señales de agotamiento como un modo de producción que puede crecer para reducir el tiempo de trabajo y satisfacer las necesidades de las personas. Las innovaciones técnicas actuales de Internet, ordenadores, teléfonos inteligentes y algoritmos, etc no son ni mucho menos tan omnipresente en su impacto como la electricidad, los automóviles, los avances médicos y de salud pública, etc. de períodos anteriores. Así que a nivel mundial, no se puede esperar del capitalismo que aumente la productividad en el futuro. De hecho, hay muchos ‘vientos en contra’ que probablemente fuercen un crecimiento inferior, dice Gordon.
Entonces ¿por qué se ha ralentizado el crecimiento de la productividad y seguirá así? La economía convencional ofrece todo tipo de explicaciones. La primera, como hemos visto, es argumentar que el crecimiento de la productividad en realidad no se ha ralentizado porque no se está midiendo correctamente en la era moderna de los servicios y el internet.
La segunda es argumentar que la desaceleración es temporal y es causada por la crisis financiera global y la posterior Gran Recesión. La herencia de la crisis implica todavía muy altos niveles de deuda, tanto privada como pública, y esto está pesando en la capacidad y disposición del sector capitalista para invertir y expandir nuevas tecnologías. Noah Smith, el blogger keynesiano, tiene problemas a la hora de admitir que la deuda es la principal causa de las recesiones y las desaceleraciones. Robert Shiller, el economista “conductista” premio Nobel, por el contrario, considera que la desaceleración es debida a las “vacilaciones”: “las desaceleraciones económicas a menudo pueden ser caracterizadas como periodos de vacilación. Los consumidores dudan en comprar una nueva casa o un coche, pensando que la vieja casa o el coche no les acarrearán problemas todavía. Los gestores dudan entre ampliar su fuerza de trabajo, comprar un nuevo edificio de oficinas, o construir una nueva fábrica, a la espera de noticias que les haga dejar de preocuparse sobre si deben o no comprometerse con nuevas ideas”.
No hay duda de que la crisis financiera global ha hecho caer las tasas de crecimiento en las principales economías – de hecho, eso es parte de la definición de lo que llamo la Larga Depresión que el capitalismo sufre actualmente (y todos nosotros, por supuesto, como consecuencia).
Y un elemento clave de esta desaceleración ha sido sin duda el gran aumento de la deuda, especialmente de la deuda corporativa, desde el final de la Gran Recesión. Como un análisis reciente realizado por economistas de JP Morgan señala: “La actividad empresarial, en particular, se ha endeudado agresivamente en los últimos años, a menudo utilizando los créditos para recomprar acciones. Las proporciones de la deuda corporativa en relación con el PIB o los ingresos están empezando a ser bastante altas ‘”. De hecho la deuda empresarial de Estados Unidos se encuentra ahora en su máximo de posguerra.
No hay duda de que las empresas capitalistas ‘vacilan’ mucho acerca de la inversión en nuevas tecnologías. ¿Pero por qué? Shiller reconoce que “la pérdida de confianza económica es una causa posible”. Pero eso no es más que plantear la pregunta de otra forma. ¿Por qué ha habido una pérdida de confianza en la economía? La respuesta de Shiller es sugerir que nadie está dispuesto a invertir por temor a “el creciente nacionalismo; la inmigración y el terrorismo”. Así que todo es debido a los temores políticos y culturales: una tesis económica no muy convincente.
Sí, la elevada deuda y la baja “confianza” son factores que conducen a la baja e incluso a la caída de la inversión en tecnología y, por tanto, un crecimiento bajo de la productividad. Pero son sólo factores sintomáticos, argumenta la teoría económica marxista, debido a que la rentabilidad del capital sigue siendo baja, especialmente en los sectores productivos. Sí, las tasas de ganancia en la mayoría de las economías crecieron desde la década de 1980 hasta el final del siglo XX, mientras el crecimiento de la inversión y el crecimiento del PIB real se redujeron. Pero la mayor parte de ese aumento de la rentabilidad fue en sectores no productivos, como bienes raíces y las finanzas. La rentabilidad industrial manufacturera se mantuvo baja, como varios análisis marxistas han mostrado.
Incluso la economía convencional, utilizando las categorías de la productividad marginal, revelan algo similar. Utilizando las principales categorías marginalistas, Dietz Vollrath encontró que la ‘productividad marginal del capital’ cayó constantemente desde la década de 1960. El capitalismo se ha vuelto menos productivo “marginalmente”. La economía marxista puede explicarlo debido a un aumento de la composición orgánica del capital (más tecnología que sustituye trabajo vivo), que conduce a una caída de la tasa de ganancia (rendimiento del capital). Después de la Gran Recesión, la productividad marginal del capital se elevó debido a que la proporción destinada a las ganancias aumentaron. En términos marxistas, la tasa de plusvalía creció para compensar el aumento de la composición orgánica del capital. Aquí está el gráfico de Vollrath que muestra la evolución temporal de la productividad del capital, de 1960 a 2013. Si se quita el efecto de la creciente distribución de los beneficios, la productividad del capital continuó cayendo (línea de puntos).
Así que la conclusión de la nota del año pasado todavía es válida: “El crecimiento de la productividad sigue dependiendo de que la inversión de capital sea lo suficientemente grande. Y eso depende de la rentabilidad de la inversión. Todavía la rentabilidad es relativamente baja y sigue pesando la acumulación de deuda, sobre todo de la deuda empresarial, no sólo en las grandes economías, sino también en las economías capitalistas emergentes. Bajo el capitalismo, hasta que la rentabilidad se restablezca suficientemente y se reduzca la deuda (y ambas están relacionadas), los beneficios de productividad de las nuevas “tecnologías de punta” (según la jerga) de los robots, la inteligencia artificial, la impresión 3D, etc no impulsarán una recuperación sostenida del crecimiento de la productividad y por lo tanto del PIB real”.

  • Publicado en SinPermiso.

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¡¡LO DE PAGAR POR TRABAJAR A LA VUELTA DE LA ESQUINA!!

El complemento salarial garantizado tendrá un coste de  7.600 millones en cuatro años
Lo que no pagan los empresarios  se paga vía impuestos
Un trabajador soltero y sin hijos que gane 12.000 euros al año cobraría un complemento de 2.500 euros, que subiría hasta 5.000 euros si tuviera dos hijos. Por ejemplo, "consideremos una pareja con 2 hijos. Si gana 10.000 euros al año, está en el tramo creciente cobra un 43,5% de complemento salarial, es decir 4.350 euros.
Si gana 12.000, está en el tramo plano, y cobra 5.000. Si gana 18.000 por ejemplo, está en el tramo decreciente y tiene derecho a un crédito fiscal de (26.000- 18.000)/2=4.000. Este dinero se podría cobrar como deducciones mensuales o en un solo pago anual"

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SER BRECHA O PARED

Ser brecha o pared: Podemos y las terceras elecciones

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Párate o camina, pero no te tambalees. Así reza una propuesta milenaria. La confusión electoral, post electoral y preelectoral está afectando a lo nuevo. Y ahí no hay luz. La luz está en la calle. Dentro lo que hay son bombillas. Y estatuas. Y telarañas.


España entró muy tarde al estado social por culpa de la dictadura. Mientras en Europa se ponía en marcha un estado social, democrático y de derecho nacido de la derrota de Hitler y Mussolini, aquí se fusilaba al amanecer y se encarcelaba o exiliaba al pensamiento democrático. Algunos hoy, en el PP o en Ciudadanos, siguen mirando con simpatía a la dictadura y creen que Franco fue un gran estadista. Si entendiéramos que el franquismo fue una dictadura de clase entenderíamos que hay conexiones que no se comprenden con otras herramientas. Hay muchos políticos y periodistas a los que les sentaría excelente una vestimenta falangista.
El modelo neoliberal, es decir, este momento del capitalismo en donde la patronal se atreve a decir que los trabajadores debieran pagar a los empresarios cuando son despedidos, necesita cambiar el contrato social democrático y social en nombre de la competitividad. La globalización se hace sobre las espaldas de las clases medias, las mujeres y los trabajadores del sur. Los derechos laborales son un impedimento para el beneficio empresarial. JP Morgan ha dicho que los derechos sociales eran importantes en España solo porque se estaba saliendo de la dictadura. Pero que ahora ya no hacen falta. Si debe valer más la vida digna de un ser humano o el beneficio de apenas el 10% de la población lo decidirá el conflicto social. Las luchas de ayer son los derechos de hoy, y las luchas de hoy son los derechos de mañana. Ir a votar no entra dentro de la idea de conflicto, si bien puede ser la palanca esencial para lograr cambios. Votar no es garantía de que logres cambiar las cosas, pero si no votas, te van a reventar y encima dirán que tú así lo has decidido. Toca votar y estar dispuesto a defender en la calle la soberanía democrática.
En España estamos en un empate esperpéntico (más que catastrófico): la ciudadanía no tiene la fuerza suficiente como para frenar la pérdida de derechos sociales y las élites no tienen la fuerza suficiente para formar un gobierno que complete los procesos de privatización, de desrregulación y de primacía de los intereses de la banca iniciados en los gobiernos de Felipe González, constitucionalizados por José Luis Rodríguez Zapatero y llevados a sus extremos por los gobiernos de Aznar y Rajoy.
El 15-M nació como respuesta a la expulsión creciente de sectores sociales por culpa de ese modelo económico depredador, acompañado de la impunidad de la corrupción, que afecta al tuétano del PP y del PSOE, y la caradura de los políticos corruptos que orinaban sobre el respetable pero le decían que llovía. No les hemos parado los pies. Sigue de Ministro en funciones el responsable de interior que ha inventado pruebas contra Podemos y CDC, pero el PP pide la inhabilitación política para Pablo Echenique porque en una fiesta privada cantaba una jota no de las más escabrosas. Algo que se hace público porque un medio pantuflo que tiene en su historial haber falsificado pruebas en connivencia con policías corruptos, saca en su medio-vertedero contenidos de un teléfono robado. Como diría Labordeta, vayánse a donde pertenecen. Ahí exactamente. Son cosas que pasan cuando tienes un Presidente de gobierno que no ha tenido que dimitir pese a escribirse amablemente con su tesorero preso en una cárcel de la democracia.
Cuando el hielo se resquebraja lo hace en direcciones que no son predecibles. Después de las elecciones de diciembre, Podemos invitó al PSOE a explorar un gobierno conjunto. Pero una semana después de los comicios, el 28 de diciembre, el Comité Federal del PSOE prohibía a Sánchez negociar con Iglesias. Eso echó al PSOE en manos de Ciudadanos. A los que, durante la campaña, les llamaba “cachorros de la derecha”. Ni Rajoy -que forzó a la Casa Real a caminar por la línea borbónica histórica- ni Sánchez, que sólo piensa en su supervivencia, lograron formar gobierno. Podemos insistió en que no se trataba de apoyar un gobierno de Rivera presidido por Sánchez, y que no se trataba de sacar a Rajoy para mantener las mismas políticas. Y nos fuimos a las segundas elecciones. Y las cosas quedaron, más o menos, en donde estaban. Rajoy recuperó parte del voto que se había ido a Ciudadanos, el PSOE tuvo el peor resultado de su historia -y como andan como pollo sin cabeza, lo celebraron como si fuera una medalla de oro-, y Unidos Podemos se quedó igual en escaños pero perdió un millón de votos, principalmente por creerse las encuestas, por hacer una campaña desdentada y por dedicar los seis meses posteriores a diciembre a hacer vida parlamentaria y olvidarse de la calle.
El “sistema” quiere una gran coalición en alguna de sus formas. Que el PSOE, el PP y Ciudadanos se pongan de acuerdo. Incluso, que pacten con la derecha catalana y con la vasca, dándoles alguna ventaja fiscal a las empresas para que desactiven las tensiones nacionales y se regrese al bipartidismo feliz en el que se desarrolló la Gürtel, los ERE, los casos Pujol, el desmantelamiento del estado social y la pérdida de soberanía. Como la piedra en el zapato es Unidos Podemos, se ha hecho todo lo posible para quebrarla: falsas acusaciones de financiación, cacareos sobre peleas internas, enjuiciamientos personales, anuncios apocalípticos acerca de su futuro (las encuestas ya son un arma de guerra electoral como cualquier otra). Pero sin éxito. El único enemigo de Unidos Podemos es Unidos Podemos y nadie sino esa misma formación puede hacerle un daño perceptible.
Sánchez quiere terceras elecciones porque gana tiempo. Sabe que su partido le odia -casi su única certeza- y están esperando que se abstenga para poder justificar despeñarle en el congreso del partido que se convocará inmediatamente después de que haya gobierno. Aunque los barones le prometieran no tumbarle en el congreso del partido, Sánchez no les cree. Después de que Rajoy fracase, se reunirá con Pablo Iglesias con el único objetivo de ir a las elecciones echándole la culpa a Podemos de que no haya gobierno. Así iríamos, en el deseo del establishment, a unas elecciones peculiares: se agota a la ciudadanía con tres elecciones, se busca una fecha imposible como son las Navidades y se pacta reducir la campaña electoral a ver si nadie se entera de que hay elecciones (Podemos se equivoca con una ingenuidad pusilánime al aceptar que los plazos busquen el ahorro en los tiempos de discusión ciudadana y no en otros lugares). En su marco ideal, Rajoy acabaría con Ciudadanos -el acuerdo con Ciudadanos es un teatro pactado desde la perspectiva del fracaso de la investidura- y el PSOE -así lo quieren creer- superaría la pesadilla de una fuerza política, Unidos Podemos, que representa lo que ya no se atreve a representar la socialdemocracia. Entonces, una vez que se regresara a la tranquilidad política anterior a 2011, estarían en disposición de pagar los 25.000 millones que reclama Bruselas y que aplicaría la puntilla al estado social español.
Unidos Podemos tiene que hacer un buen diagnóstico. Es mentira que le economía esté mejorando. Ningún avance macroeconómico mejora desde hace mucho tiempo la situación de las mayorías. Es un nuevo modelo al servicio de las élites. Nuestros niveles de endeudamiento ya cabalgan más allá del 100% del PIB, el desempleo baja menos de lo que necesitamos, y el empleo se está empezando a pensar como un ámbito donde ya no hay derechos. Pese al momento peculiar -que se cerrará muy pronto- de crecimiento, posible solamente por los bajos precios del petróleo, las políticas expansivas del Banco Central Europeo, los record de turismo motivados por las situaciones de violencia en otros destinos mediterráneos y europeos, y los plazos que la Troika ha concedido a Rajoy para que pudiera ganar las elecciones. Pero ni los salarios mejoran, ni los contratos mejoran, ni las horas extra no pagadas se reducen ni se va acumulando seguridad social para poder tener una pensión. La economía mejora pero no para los españoles.
El pueblo no ha elegido a Rajoy Presidente, pero tampoco lo ha echado a su casa. El PSOE ya no es capaz de convencer a la ciudadanía con ese juego de hacer un discurso de izquierdas sólo cuando está en la oposición. Pero Unidos Podemos no ha logrado pasarle en las urnas. El imitador invita a respetar al original. Es verdad que en unas terceras elecciones, si al final fueran convocadas -decir si las habrá o no es una mera especulación- todo puede clarificarse. No tiene sentido un resultado electoral y una formación de gobierno que no sea consistente con el pulso de la calle. Ahí debe encontrar su línea política Unidos Podemos. Haya o no haya elecciones.
El PSOE tendrá dificultades para explicar en unas terceras elecciones por qué Ciudadanos, con quien pactó gobierno en diciembre, es malo ahora cuando pacta cosas similares con el PP. A no ser que dé ya todo lo mismo (lo que creo que es el caso). El PSOE es una asociación de profesionales de la política que están viendo exclusivamente como sobreviven a su propia incapacidad. El PP, como siempre, solo tiene que esperar y jugar al aburrimiento, aprovechando el poco respeto que tiene a la separación de poderes para hacer que la Presidenta de las Cortes señale el 25 de diciembre como fecha de los nuevos comicios. Si hay terceras elecciones, recuperarán el discurso del miedo, Venezuela, la prima de riesgo y el apocalipsis. A sus votantes les gusta esa música aterradora, tan propia de la imaginería católica más vertical y autoritaria.
Ya va siendo hora de que Unidos Podemos recuerde que nació de la protesta contra la pérdida de los derechos sociales, de la intolerancia contra la corrupción, haciendo fuerza en la grieta abierta y no ayudando a sostener la pared que aún resiste. Y en esa pared también está el PSOE, aunque desde la oposición prometa lo que nunca cumple cuando gobierna. Es urgente trabajar en las líneas ideológicas de Podemos (por ejemplo, de cara a las elecciones gallegas y vascas, recordar que Podemos nace para construir un país de países donde España se construye también desde las naciones que la conforman). Septiembre tiene que ser un mes que complemente una tarea institucional irreverente con más calle, con más sensibilidad con las situaciones precarias que vive la gente, con una voluntad decidida de entender que el modelo que ha funcionado en los últimos cuarenta años está superado pese al discurso embellecedor de la derecha y sus voceros. También más allá del discurso incoherente del PSOE y de  sus intereses desnudos pártidistas o individuales. Solamente en las prácticas pueden abrirse nuevos sentidos. Y en la mera discusión parlamentaria no hay sino juegos de sombras donde los partidos siguen devorando la política que la ciudadanía mira desde una distancia impotente y resignada.

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¿A USTED NO LE HA DICHO NUNCA UN PERRO CON LA MIRADA LLÉVAME CONTIGO? NO HAY MIRADA MÁS SEDUCTORA

Vuelve a China a por la perrita que corrió con él un maratón de 250 kilómetros a través del desierto

https://actualidad.rt.com
"Sencillamente, fue alucinante pensar que la había encontrado. Fue un milagro", cuenta el corredor.



El maratonista australiano, Dion Lenard, residente de Escocia, ha regresado a China para recoger a una perra callejera que lo acompañó durante la ultramaratón de 250 kilómetros a través del desierto de Gobi, en China, en el sistema montañoso de Tian Shan.
La historia de Gobi y Lenard empezó al término del primer día del maratón, cuando el corredor acarició a la perra, momento a partir del cual, relata el maratonista, Gobi lo acompañaba todas las jornadas sin despegarse de él.
Una vez terminado el maratón, Dion tuvo que volver a Edimburgo, pero antes quiso dejar a Gobi con un amigo en China, mientras él, desde Reino Unido, organizaba los trámites para poder adoptarla y traerla de China. Sin embargo, a principios de esta semana Gobi se escapó y desapareció en la ciudad de Urimqi.
Para llevarse consigo a la perra, Lenard organizó una campaña llamada 'Bring Gobi Home' (llevar a Gobi a la casa), cuyo objetivo era reunir los 5.000 euros necesarios para completar todos los trámites necesarios para sacar al perrito de China. Conmovidos por esta historia entrañable, mucha gente se involucró en su búsqueda y colaboraron con donaciones, recaudándose más de 22.000 de euros. Durante la búsqueda varios voluntarios caminaron por las calles repartiendo fotos y poniendo carteles de recompensa en chino y uygur. También publicaron anuncios en un periódico local y en las redes sociales.





Este miércoles un hombre comunicó al maratonista que había recogido a un pequeño perro perdido en un parque y le envió fotos. Sin embargo, debido a la mala calidad de la imágenes, Dion decidió acudir a la cita.

"Al entrar en la habitación, donde había una decena de personas, yo pensaba que no sería Gobi. Pero entonces ella me vio y empezó a correr hacia mí", dijo Dion. La perra empezó a jugar con Dion y a dar ladridos de alegría. "Sencillamente, fue alucinante pensar que la había encontrado. Fue un milagro".



"Me quedaré aquí todo el tiempo que haga falta para asegurarme de que todo está en su lugar", ha afirmado Lenard a BBC. Por ahora Dion no puede llevar a Gobi consigo hasta que se concluyen los trámites. "La visitaré cuando me dejen y espero estar con ella en casa para Navidad", asegura el corredor.

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¡¡LOS BELLOS POBRES NO VAN A CABER EN SÍ DE GOZO!!

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ROTUNDO RECHAZO DEL GOBIERNO DE PAGE A UN TRASVASE ADICIONAL

Rotundo rechazo del Gobierno de Page a la petición de Murcia de un trasvase adicional

http://www.eldigitalcastillalamancha.es

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y la consejera Elena de la Cruz han participado este sábado en la Fiesta Ganchera



La consejera de Fomento del Gobierno de Castilla-La Mancha, Elena de la Cruz, ha hecho referencia a "la enorme diferencia en la calidad de las aguas que presenta el Tajo en su zona alta y su zona media, donde recoge las aguas residuales de Madrid a partir de la desembocadura del Jarama".

Elena de la Cruz se ha referido a las numerosas "amenazas" de las que es objeto el Tajo a partir de las presas de Entrepeñas y Buendía. "Mientras aquí se ve limpio y cristalino, en Toledo o Talavera nos encontramos con un río marrón y contaminado", ha dicho, a consecuencia de los vertidos y de la limitación de su cauce mediante el Trasvase Tajo-Segura, "por eso desde Castilla-La Mancha, desde el Gobierno de todos, estamos muy preocupados por la situación del río", para cuyo tramo castellano-manchego ha pedido agua limpia y abundante.

La responsable de la Consejería de Fomento ha hecho referencia a los recientes "nuevos intentos" de continuar "esquilmando" el Tajo, intentos que "no paran", ha informado la Junta en nota de prensa.


Nueva petición de Murcia

Concretamente ha mencionado una nueva petición proveniente de Murcia de un trasvase adicional para regar los campos de Cartagena debido a un problema administrativo al que el ejecutivo murciano "no ha puesto ninguna agilidad" y que permitiría conceder los 14 hectómetros cúbicos que solicitan los regantes desde la desaladora de Escombreras y que puede satisfacer esa petición "para mermar menos el Tajo".

Elena de la Cruz ha criticado que desde esa instalación "se destinen 4 hectómetros cúbicos para regar campos de golf mientras únicamente se conceden 3 hectómetros cúbicos a los agricultores del campo de Cartagena".

La consejera ha confirmado que desde el Ejecutivo regional se considera que el Gobierno de España en funciones "es demasiado receptivo hacia estas peticiones y demasiado poco para las peticiones que hacemos desde Castilla-La Mancha" y le ha acusado de no otorgar ninguna "agilidad" a la alternativa de la desalación "porque abren el grifo del trasvase cuando quieren". "Está muy bien lo del agua para todos pero también en Castilla-La Mancha queremos agua pura y cristalina para el tramo del Tajo que discurre por nuestra región".


Fiesta Ganchera

La consejera ha hecho estas afirmaciones, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en Zaorejas en la celebración de la vigésima edición de la Fiesta Ganchera, con la que la Asociación de Municipios que integran Peralejos de las Truchas, Taravilla, Poveda de la Sierra, Peñalén y Zaorejas y que conmemoran cada año la ancestral tradición de transportar desde el Alto Tajo hasta Aranjuez los cargamentos de troncos entre los bosques serranos y las serrerías del municipio madrileño.

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¡¡TODAVÍA NOS ESTAMOS MEANDO!!

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PODEMOS: DECLARACIONES DE ÍÑIGO ERREJÓN

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ENTREVISTA A ALBERTO GARZÓN EN "LA SEXTA NOCHE"

Entrevista a Alberto Garzón en "La Sexta Noche" - 

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domingo, 28 de agosto de 2016

PACTO PP - C's

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LOS ALIADOS POTENCIALES

 Contrapunto

El blog de Juan Francisco Martín Seco en Republica.com

Los aliados potenciales



Pedro Sánchez, en ese afán de compatibilizar planteamientos contradictorios (afirmar que va a votar “no” a la investidura de Mariano Rajoy y rechazar, al mismo tiempo, la celebración de las terceras elecciones), no deja de postular que el Partido Popular tiene que pactar con sus aliados potenciales. Le ha dado por dividir el arco parlamentario en una vieja clasificación, izquierdas y derechas, pero basándose exclusivamente en las siglas y no en las obras. Resulta difícil a estas alturas mantener que el partido socialista es un partido de izquierdas. El catálogo de dudas al respecto sería interminable, pero baste citar que Pedro Sánchez estaba sentado en el Parlamento y votó afirmativamente la modificación de la Constitución que planteó Rodríguez Zapatero. El secretario general del PSOE está dispuesto a tomar posición en función de las etiquetas, sin atender a los contenidos. Por eso afirma que rechazará, sin conocerlos, los presupuestos que presente el Partido Popular, si este llega al gobierno, aun cuando ahora no estén ni siquiera elaborados. Pero le da igual, digan lo que digan, él se opone.


Desde el 20 de diciembre, Pedro Sánchez se ha negado a reconocer su derrota, y se ha opuesto no a llegar a un acuerdo, sino ni tan siquiera a sentarse a negociar con el partido que para bien o para mal había ganado las elecciones, con lo que hasta ahora ha impedido la formación de un gobierno y durante muchos meses ha condenado, y sigue condenando, a la sociedad española a la parálisis. No quiere aceptar el nuevo mapa político en el que el bipartidismo ha muerto. Ya nadie es la alternativa de nadie, porque todos son la alternativa de todos, y la única manera de que el país se gobierne es mediante la negociación y el pacto. El nuevo escenario podría ser muy ventajoso, al superar las mayorías absolutas y el chantaje nacionalista, pero a condición de que ningún partido se encastille y se niegue al diálogo.
A Pedro Sánchez lo único que le interesa es enfrentarse al PP. ¿Sobre qué? importa poco, por eso anuncia con anticipación que no solo vetará la investidura de Rajoy, sino también los presupuestos que presente en el caso de salir elegido, propongan lo que propongan. Renuncia así a influir en el gobierno, en la economía y en las cuentas públicas. Lo suyo es la parálisis y el bloqueo. A fuerza de repetir que no quiere mancharse las manos, es muy posible que se quede sin manos.
Pero hay algo peor y es que, para librarse de la responsabilidad que tiene en el estancamiento en que se encuentra la política española, incita una y otra vez al PP a que pacte con lo que llama sus aliados potenciales, con sus afines ideológicos. Y cuando uno mira alrededor se da cuenta de que solo se puede referir a los partidos nacionalistas e independentistas. Le empuja a hacer concesiones, sin reparar en que las concesiones no las hacen ni el PP ni el PSOE ni el Gobierno, sino la totalidad de los españoles. Alguno de esos potenciales aliados, que en otras épocas lo fueron tanto del PSOE como del PP, se encuentra en estos momentos en una situación de clara insurrección frente al Estado de derecho. Resulta irónico que se tilde al Partido Demócrata Catalán (PDC) -antigua Convergencia- de aliado potencial del PP cuando se encuentra hermanado en Cataluña con Esquerra Republicana y con la CUP, y cuando sus portavoces han dicho sin ambages que prefieren un gobierno del PSOE.
Esa preferencia se ha hecho evidente, al menos desde que Zapatero pactó con Artur Mas un estatuto anticonstitucional, origen de los muchos problemas desatados en Cataluña. El PSOE se ha situado en la ambigüedad, al estar al rebufo del PSC, que nunca ha abandonado del todo la idea de un referéndum. El mismo Pedro Sánchez siempre se ha colocado en una equidistancia muy peligrosa entre los independentistas y el Gobierno de España, reprochando a Rajoy que no dialogaba, cuando en realidad resulta imposible dialogar con quien no quiere hacerlo, como sabe muy bien el propio Sánchez. El secretario general del PSOE ha proclamado reiteradamente con cierta solemnidad que defiende la unidad de España. Sin embargo, cuesta creerle totalmente cuando repite el falaz argumento utilizado de forma habitual por el independentismo de que no se puede responder a un problema político con la ley y los tribunales, como si el Derecho no fuese el primer fundamento del Estado y de la actividad política.
La insistencia de Pedro Sánchez en que el PP pacte con sus afines ideológicos, incluyendo en ellos a los independentistas, puede obedecer a otra estrategia, la de que pretenda allanarse el camino para hacerlo él junto con Podemos, una vez que Rajoy haya fracasado en la investidura. Es un proyecto que acarició en la pasada legislatura y que no se atrevió a llevar a cabo por la prohibición del Comité federal de su partido. Precisamente para eludir ese veto sea quizás por lo que ahora presenta una y otra vez la posibilidad de un pacto con los independentistas como algo normal y lógico.
Pedro Sánchez no ha dejado de acariciar ese proyecto, como lo demuestra el hecho de que haya lanzado a los varones de su confianza a reclamarlo: Iceta, la presidenta de Baleares y el secretario general de Castilla y León. Él no lo ha confirmado pero tampoco ha querido desmentirlo, por más que los periodistas le hayan insistido sobre el tema. Pablo Iglesias, recientemente, ha sorprendido a la prensa al descubrir la celebración de contactos encaminados a este fin, y Pedro Sánchez tampoco ha sido claro en la respuesta.
En cualquier caso, lo que nos tenemos que preguntar es si puede el Gobierno, bien sea del PP o del PSOE, asentarse sobre aquellas formaciones políticas que quieren romper el Estado y que claramente se sitúan al margen de la Constitución, de la ley y de los tribunales.
www.martinseco.es


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EL ATAQUE A LA EDUCACIÓN PÚBLICA EN ESPAÑA

El ataque a la educación pública en España

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 25 de agosto de 2016.
Este artículo es una crítica muy fuerte de los recortes de gasto público educativo que han estado ocurriendo en España y que están polarizando, por clase social, el sistema escolar, de una manera muy marcada. Subrayo también que esta situación se debe al enorme poder de los grupos más pudientes de la sociedad y de instituciones como la Iglesia Católica, que ejercen una excesiva influencia sobre las instituciones del Estado.




No hay plena conciencia, entre el establishment político-mediático que gobierna España, de las consecuencias de los recortes que han ocurrido durante estos últimos años (2008-2016) en la educación pública, afectando desde las escuelas de infancia (mal llamadas guarderías, en España, y digo mal llamadas porque el término asume que la mayor función de estos centros es guardar a los infantes y niños mientras los padres están trabajando, cuando debería ser la de educar y ayudar al desarrollo emocional e intelectual del/de la niño/a, en una etapa crucial y de enorme importancia en su vida) hasta los programas de formación para personas adultas. Estos recortes del gasto público educativo se han estado aplicando (en realidad, debería utilizarse el término “imponiendo”, pues ninguno de los partidos gobernantes en España –ni el PSOE ni el PP- tenían en su programa electoral la realización de tales recortes) con una intensidad que no había ocurrido en ningún momento anterior del periodo democrático.
La intensidad de los recortes
Si un ejército extranjero enemigo hubiera ocupado el país e impuesto estas políticas de recortes, es más que probable que hubiera habido una rebelión popular, oponiéndose a la ocupación del país por una fuerza política extranjera que, con sus políticas, estarían afectando muy negativamente el futuro del país a base de destrozar su sistema educativo. Sin embargo, no ha habido tal rebelión pues, en parte, no hay plena conciencia del enorme deterioro de la educación pública (ya que, salvo contadísimas excepciones, los medios no han estado informando de la enorme gravedad de la situación). Pero otra razón de que no haya habido tal rebelión es también debido a que el que realiza estos recortes no es una fuerza extranjera, sino que son los propios gobiernos españoles, los cuales los justifican aludiendo que “no hay ninguna otra alternativa posible” (la frase más utilizada por los dirigentes políticos responsables de tales políticas), pues hay que reducir el déficit público a fin, en teoría, de generar el beneplácito de los mercados financieros, necesario para que los Estados puedan conseguir dinero prestado de los bancos privados (a los cuales, por cierto, los Estados ayudan y rescatan cuando están en dificultades).
¿A qué se debe el silencio ante tal ataque?
Ahora bien, la causa más importante de que no haya una revuelta en las calles en referencia a lo que está ocurriendo con la educación pública de este país es que los sectores más pudientes de la población, el 25-30% de renta superior del país, no queda especialmente afectada por los recortes, pues llevan a sus hijos a la escuela privada (que recibe unos subsidios públicos llamados concierto), siendo las clases populares las que más utilizan las escuelas públicas. Las escuelas privadas concertadas tienen un porcentaje muy elevado de escuelas de la Iglesia Católica, institución que, excepto durante la II República, siempre ha ejercido un enorme –y excesivo- poder en el sistema escolar, lo cual explica que haya sido en las escuelas públicas dónde los recortes han sido más acentuados.
En realidad, esta polarización del sistema educativo por clase social (que se refleja, por ejemplo, en la dicotomía clases pudientes – escuela privada y clases populares – escuela pública) es la causa, no solo de la pobreza del gasto público educativo, sino también del hecho que los recortes hayan sido más acentuados en la escuela pública que en la privada concertada. Veamos los datos disponibles en el Ministerio de Educación y en el sistema informático de la UE (Eurostat).
La subfinanciación del sistema educativo público en España
España es uno de los países con uno de los gastos públicos educativos más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante desarrollo económico al español): un 4,19% del PIB (según los datos de 2013), mucho más bajo, por ejemplo, que el 7,16% de Finlandia. España tiene una escuela clasista, es decir, su escolaridad está definida por la homogeneidad de clase social en cada centro escolar. Finlandia, en cambio, tiene una escuela multiclasista. El hijo del banquero y el hijo del empleado de la banca van a la misma escuela, un hecho impensable en España.
La escuela de este país dista mucho más de ser el crisol de la sociedad donde se cocina la cohesión social. En realidad, el sistema educativo produce dos tipos de ciudadanos: uno, el ciudadano de primera, miembro de las clases dirigentes; el otro, el ciudadano de segunda, miembro de las clases populares subalternas. Hagan un estudio del tipo de escuelas a las que asistieron los miembros de los gobiernos españoles y lo verán. Un 72% de todos los ministros de los gobiernos españoles (fueran estos socialistas o populares) fueron a escuelas privadas. En realidad, este porcentaje es similar al que otros estudios han mostrado para periodos anteriores, durante el siglo XX.
Esta polarización educativa responde a un enorme poder de las clases pudientes, a través de los partidos políticos de sensibilidad conservadora y liberal (lo que se conoce –a nivel de calle- como las derechas). A mayor poder político de tal clase social, mayor polarización del sistema educativo. No es de extrañar, pues, que uno de los sistemas escolares más polarizados en España sea el catalán, resultado de haber sido, Catalunya, gobernada durante la mayoría del periodo democrático por una alianza de un partido liberal (CDC) y un partido democratacristiano (UDC). El supuesto nacionalismo de esta coalición gobernante promocionó paradójicamente uno de los sistemas educativo más descohesionados de España. Catalunya es una de las Comunidades Autónomas con mayor división de la población por clase social en su sistema escolar.
La polarización social del sistema escolar
Otra relación estadística demostrada es que, a mayor poder de las derechas, mayores son los recortes en el gasto público educativo. España, de nuevo, es uno de los países de la UE-15 que ha recortado tal gasto de una manera más acentuada durante la Gran Recesión (recortes realizados, en su mayor parte, durante la época del gobierno Rajoy), con una reducción del 18,4% durante la mayoría del periodo de austeridad, agravada por el hecho que ha coincidido con una expansión de la población escolar (un 6,67%) durante el mismo periodo (2009-2016). Ningún otro país (excepto Grecia) ha visto unos recortes tan acentuados como en España. Y Catalunya ha sido una de las Comunidades Autónomas que más ha recortado el gasto público educativo. Es más, los partidos gobernantes en la Generalitat de Catalunya en los que CDC ha sido la fuerza dominante han aprobado en las Cortes Generales la gran mayoría de leyes y propuestas del gobierno del PP, que afectaron directa o indirectamente al gasto público educativo de Cataluña.
Recortes en todos los componentes del gasto público social
Esta pobreza de recursos e intensidad de recortes aparece también en otros componentes del sistema educativo, como es la educación universitaria. La universidad pública ha sufrido de una manera muy marcada, no solo en capítulos como investigación, sino también en becas y ayudas al estudiante, así como en formación al cuerpo docente. Algunos de estos capítulos han incluso desaparecido de los presupuestos educativos.
Pero ha sido en los programas de formación ocupacional donde tales recortes han sido incluso más acentuados, recortes que han tenido lugar a la vez que aumentaba significativamente la necesidad por tales programas, debido al gran crecimiento del desempleo. Según los estudios del sindicato CCOO, tal gasto se ha reducido casi por la mitad durante el periodo de austeridad. De nuevo, uno de los lugares de España donde los recortes han sido más acentuados ha sido Cataluña.
A la luz de todos estos datos, es acertado definir lo que está ocurriendo en España (incluyendo Catalunya) como un ataque al sistema educativo público, ataque que ha sido diseñado y realizado por partidos gobernantes españoles (incluyendo catalanes), y que excusan tales ataques aludiendo, como indiqué antes, a que no hay otras alternativas, frase que carece de credibilidad ya que es fácil de demostrar, como Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos hecho en el libro Hay Alternativas, que sí que las hay si hay voluntad política para hacerlas. Así de claro.

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EL DIABLO ESTÁ EN LAS PREGUNTAS

El diablo está en las preguntas

- http://www.infolibre.es

Es abundante la literatura (académica y de la otra) sobre el valor sociológico de las encuestas de opinión y su uso como herramientas de manipulación política. Es conocido el nivel de descrédito que sufren las empresas encuestadoras, sólo comparable al que afrontamos periodistas, políticos, adivinadores del tarot, la Volkswagen y Olvido Hormigos. La generalización suele ser injusta, pero lo cierto es que el mal no descansa, y la estupidez tampoco. De modo que grandes púlpitos mediáticos vienen despachando en las últimas semanas encuestas repletas de ese tipo de preguntas que ofenden a la inteligencia con tal de cumplir el objetivo previamente buscado por el pagano del sondeo. La presentación de las respuestas contribuye finalmente a colocar los focos donde interesa para crear un determinado clima de opinión: “Los votantes del PSOE prefieren facilitar un Gobierno del PP antes que unas terceras elecciones”. Este es el titular que, con ligeros matices, se ha repetido, por ejemplo, en El País, El Mundo o La Razón, y que muy probablemente seguiremos leyendo y escuchando por tierra, mar y aire en las próximas semanas. 



Una vez contrastada nuestra primera impresión con algunos nombres respetables del mundo de la sociología y la demoscopia, nos atrevemos a exponer ciertas consideraciones por si fueran tan amables de tenerlas en cuenta aquellos que siguen considerando imbéciles a la mayoría de los ciudadanos:

–  Sabemos que el diablo está en las preguntas: si se da a elegir entre susto o muerte, por lo general la gente suele preferir el susto. Las cadenas de TDT de ultraderecha son artistas en esta especialidad y provocan enormes carcajadas noche sí noche también en las redes sociales. “¿Le preocupa el ascenso de la extrema izquierda y los enemigos de España?”, reza por ejemplo una pregunta rotulada en la pantalla que va reflejando la evolución del voto telefónico. (Y realmente es alucinante que un 47,4% de los encuestados responda que no, al menos durante un rato). Resulta menos gracioso leer preguntas tan retorcidas como la de Metroscopia para El País: “Si para que no se repitieran las elecciones, la única alternativa fuese que el PSOE se abstuviera y dejara gobernar a Rajoy a cambio de una serie de reformas pactadas, ¿qué preferiría?” Por supuesto un 73% prefiere que el PSOE se abstenga, incluido el 55% de los votantes socialistas. (El Mundo da casi el mismo porcentaje de electorado del PSOE favorable a la abstención, mientras La Razón lo eleva hasta el 62,4%%). ¡Y aún no había forzado Rajoy el calendario para que unas terceras elecciones tengan que celebrarse el 25 de diciembre! De haberlo sabido, quizás se podría haber redondeado la encuesta incluyendo otra formulación: “¿Prefiere usted un gobierno de Rajoy pero que haga políticas progresistas y sin recortes o tener que ir a votar el día de Navidad?”

– Sabemos que las encuestas pueden y deben formular preguntas de distinto tipo: abiertas, cerradas, mixtas, de elección única o múltiple, etcétera. Técnicamente lo correcto es elegir el tipo de pregunta más adecuado para reflejar con mayor fidelidad el estado de opinión sobre el asunto que sea. Pero esta obligación técnica y ética parece haber quedado en suspenso este verano. Es obvio y está ampliamente documentado que la mayoría de los españoles prefiere que se forme gobierno antes que repetir las elecciones. Pero las encuestas sólo están preguntando por una única opción: que el PSOE se abstenga para evitarlas. Nadie pregunta, por ejemplo: “Si para que no se repitieran las elecciones el día de Navidad, la única alternativa fuese que el PSOE y Podemos llegaran a un acuerdo de gobierno con la colaboración de los grupos nacionalistas, ¿qué preferiría usted?”. Sería otra formulación igualmente torticera.

– Sabemos que las empresas encuestadoras entregan los resultados y la ficha técnica del sondeo y son los medios (sus directores o sus propietarios) quienes deciden qué datos son más destacables. Tanto El País (11 de julio) como La Razón (21 de agosto) y El Mundo (22 de agosto) han titulado de forma casi idéntica: “Los votantes socialistas prefieren la abstención del PSOE antes que repetir elecciones”. Al menos dos de las tres encuestas citadas incluyen otra pregunta que plantea (con distinta redacción) la siguiente idea: “¿Debería Mariano Rajoy renunciar a ser candidato si eso facilitara la formación de Gobierno?”. La respuesta es abrumadoramente afirmativa: un 70% en el caso de El País y un 52,2% en El Mundo. En este último, incluso la mayoría de los votantes 'populares' (un 48,5% frente a un 40%) considera que si el PP presentara otro candidato facilitaría la investidura. Por tanto, los medios podrían haber elegido otro titular: “Los españoles reclaman que Rajoy se retire para evitar unas terceras elecciones”. ¿Se imaginan editoriales, debates, telediarios abriendo con ese dato sociológico? El estado de opinión sería muy diferente, o al menos la presión estaría repartida y no concentrada exclusivamente en el PSOE. (Por cierto, este es un cartucho que quizás esté reservado para después de la probable derrota de Rajoy en su investidura).

– Sabemos que en las encuestas no se ha vuelto a preguntar (al menos no se ha publicado) qué coalición política es la preferida por los españoles. Repetimos: parece obvio que una inmensa mayoría quiere que se forme Gobierno; lo que no está tan claro es que un montón de votantes socialistas (incluso el 38,1% de los electores de Unidos Podemos según El Mundo) sean partidarios de que el PSOE se abstenga para que siga Rajoy en la Moncloa. La mayoría de las grandes encuestas del último año y medio (desde las del Centro de Investigaciones Sociológicas hasta las de MyWord para la Cadena SER, por ejemplo) coincidían en que la coalición preferida mayoritariamente por los españoles era la de PSOE y Unidos Podemos. Como mínimo resulta curioso que no se haga una pregunta tan básica para conocer las tendencias del electorado.

No escarmentamos. La falta de credibilidad está en el origen de la crisis múltiple (política, mediática, social…) que afronta la democracia. Que quede claro: las encuestas de opinión son un instrumento muy valioso para conocer las tendencias de la ciudadanía y tomar decisiones acertadas en cualquier ámbito. Siempre que estén realizadas con rigor técnico, utilicen una metodología científica y sean presentadas con honestidad. De lo contrario se quedan simplemente (y no es poco) en una herramienta de manipulación, un arma utilizada para generar expectativas al gusto del mejor cliente.

P.D. En los últimos días, decenas de lectores de infoLibre nos han hecho llegar su propuesta de que este medio publique una encuesta amplia y fiable sobre la investidura y las posibilidades de formación de Gobierno. No lo hacemos porque no disponemos de los recursos económicos necesarios para que esa encuesta cumpla todos los requisitos técnicos exigibles. Acabamos de poner en marcha en la web un sondeo (sin la menor pretensión científica pero con opciones lógicas de respuesta) en el que ya podéis votar. Gracias.

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TRES COMICIOS CONSECUTIVOS ENTRE 1918 Y 1920

Las terceras elecciones que ya hubo en España

La fragmentación del Parlamento, la falta de consenso para formar gobierno y las diputas entre partidos dieron lugar a tres comicios consecutivos entre 1918 y 1920

Lectura de un proyecto de Ley en el Salón de Sesiones (detalle). 1908. Asterio Mañanós.
Lectura de un proyecto de Ley en el Salón de Sesiones (detalle). 1908. Asterio Mañanós. / CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Alberto Mesas Madrid -http://cadenaser.com
El descrédito institucional, la imagen del país en el exterior o el atracón de una campaña electoral de casi un año que acentúe el hartazgo ciudadano y su desconexión con la política; son los espectros que se remueven con la posibilidad de dar lugar a unas terceras elecciones. Sin embargo, entre 1918 y 1920 los españoles ya acudieron a votar tres veces por la falta de consenso entre las fuerzas políticas.



Cómodo turnismo

Desde 1881 los partidos Liberal y Conservador, se intercambiaban tácitamente el poder —incluso repartían los escaños del Parlamento antes de que se celebrasen las elecciones—. A punto de acabar la Gran Guerra y aunque España no participó en ella, los desmanes sociales económicos y demográficos derivados, también atizaron a nuestro país, provocando protestas, violencia callejera, huelgas, malestar entre sectores militares y un aumento del sentimiento nacionalista en Cataluña.
Ese sistema de turno de partidos fecundado durante la Restauración borbónica, que mermaba la representación, impedía el control al Gobierno y amparaba la corrupción vertebrada en cada región a través de los caciques, empezaba a desmoronarse.


Mapa de los caciques en España a finales del siglo XIX.
Mapa de los caciques en España a finales del siglo XIX. / GEDEÓN (ARCHIVO BNE)

Varios frentes abiertos

Hartos de la pantomima política del turnismo, en 1917 un grupo de diputados y senadores republicanos y nacionalistas catalanes, se reunieron extraoficialmente varias veces en lo que se conoció como Asamblea de Parlamentarios, instigada por la Lliga Regionalista.
En ella germinó una especie de corriente opositora al Gobierno del conservador Eduardo Dato. Los catalanistas reclamaban más autonomía, mientras que los republicanos clamaban por un cambio contundente en la Constitución y en el sistema político.
Por su parte, desde diversos sectores del Ejército se crearon las Juntas de Defensa, algo parecido a organizaciones sindicales que ejercían presión dentro de la vida política y civil, y que protestaban por el carácter cerrado de los ascensos, que favorecía a los militares destinados en Marruecos, premiándolos con sueldos más altos.
A pie de calle el malestar también era profuso. La inflación, el desempleo, la conflictividad social y la escasez de alimentos, condujeron a una huelga general pidiendo el cambio de régimen político. Además, el auge del anarquismo y las apetencias nacionalistas en Cataluña, devinieron en atentados y aparatosos disturbios.

Tres elecciones consecutivas

En medio de esta crisis multifactorial, el rey Alfonso XIII destituyó a Dato y concordó un Gobierno de concentración integrado por políticos de varios sectores liberales, mauristas (seguidores de Antonio Maura) o catalanistas, para intentar conceder más peso político a otras fuerzas fuera del duopolio detentado por liberales y conservadores.
En 1918, este heterogéneo Ejecutivo se enfrentó a sus primeras elecciones legislativas. Cada partido integrante del Gobierno de coalición desarrolló su propia estrategia electoral y el resultado fue un parlamento muy fragmentado, sin que ningunas siglas obtuvieran una mayoría indiscutible. Los conservadores de Eduardo Dato resultaron los más votados pero juntas, las distintas familias liberales lo superaban en número de escaños. Fue llamativo el importante crecimiento electoral de la Lliga Regionalista de Francesc Cambó, que casi dobló sus representantes en la Cámara —de 14 a 21—.
El desacuerdo era insalvable y resultó imposible formar un Gobierno sólido. Ante esto, Alfonso XIII decidió amenazar a los partidos con su abdicación si no se llegaban a consenso. De ahí salió un nuevo Ejecutivo de coalición presidido por el experimentado Antonio Maura, sin embargo, las disputas eran constantes y no se lograba la estabilidad.
En junio de 1919 y con una situación parlamentaria insostenible, se convocaron nuevas elecciones con un resultado prácticamente igual que en las anteriores. Ninguno de los partidos con opciones de desbloquear la situación lo hizo y en julio Maura dimitió.
Los conservadores eran mayoría en el Parlamento, pero no forjaron una alianza para gobernar. Meses después el rey le cedió a Dato el decreto de disolución de Cortes y en diciembre de 1920 volvieron a celebrarse elecciones.
Aunque el Partido Conservador venció y obtuvo casi el doble de los escaños, sus diputados no llegaban a cubrir la mitad del hemiciclo. Con esa pírrica mayoría, Eduardo Dato se mantuvo al frente del Gobierno de la Nación hasta que fue asesinado un año más tarde.
La convulsión política de este trienio, fue la consecuencia a la que los partidos, acostumbrados a la comodidad del endémico turnismo, se tuvieron que enfrentar, iniciándose una etapa donde el diálogo y los pactos serían ya habituales.

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